Pasó un tiempo y el caballero olvidó su promesa, tanto que una mañana, tras participar en una justa, golpeó el corazón de cristal, cayendo al suelo y haciéndolo añicos. Tal y como predijo el mago, la princesa sintió como iba perdiendo la capacidad de amar, acentuado por la marcha del caballero, el cual ya no quería nada de ella tras haber perdido la codiciada joya.
Pasó el tiempo y la princesa Noemi no dio señales de recuperar su capacidad de amar. Rechazó a muchos príncipes y caballeros que intentaron cortejarla y se decía en el reino que ya nunca se volvería a ver aquella sonrisa tan radiante y el brillo de sus ojos verdes llenos de anhelo. Un joven pastor, cuyos rumores sobre el estado de Noemi le habían llegado, decidió salir en busca del mago que le regaló tiempo ha el corazón de cristal para preguntarle si había alguna posibilidad de romper el hechizo.
Lo buscó durante siete soles y siete lunas, y al llegar la octava lo encontró en las profundidades del bosque. El mago le dijo que la única manera de romper el hechizo era conseguir otro corazón de cristal, pero que el único que quedaba lo tenia un dragón que moraba dentro de la montaña que se alzaba en el bosque. El pastor accedió a salir en su búsqueda sin dudar
Tardó otros siete días en dar con el, y lo halló dormido sobre su tesoro, donde brillaba el corazón de cristal del que le había hablado el mago. El pastor bajó hasta donde estaba el dragón y tomó el corazón, pero al intentar huir tropezó con las piezas del tesoro y despertó al dragón.
Este furioso tomó al pastor entre sus garras y le preguntó que como osaba robarle. El pastor le habló de la princesa y del hechizo, que tan solo quería esta pieza de su tesoro para llevarselo. Nada quería para el
El dragón le volvió a preguntar si merecía la pena arriesgar su vida por alguien a quien no conocía, robar algo que no iba a ser para el. El pastor le contestó que valía la pena morir si con ello la princesa volvía a amar. El dragón, conmovido, le dejó marchar.
El camino fue largo y duro y el pastor sufrió las inclemencias del tiempo, pues el invierno había llegado. Pero consiguió llegar al castillo.
Los soldados, al principio, no quisieron dejarlo pasar pues no se permitía el acceso a nadie de baja cuna. Pero cuando les enseño el corazón no dudaron en escoltarlo.
La princesa Noemi se presentó ante el pastor y le dedicó una mirada fría con aquellos bellos ojos color esmeralda
El pastor se inclinó justo antes de sacar de su zurrón el corazón de cristal. La princesa sorprendida cogió el corazón con manos temblorosas y lagrimas en los ojos.
No podía creerlo! Un simple pastor le había traído un corazón de cristal como el que le regaló el mago. Le preguntó como lo había conseguido, y el pastor le explicó toda su aventura. La princesa estaba asombrada y agradecida, y le dijo al pastor que le pidiese lo que quisiera, que ella se lo regalaría. El pastor solo le pidió una cosa: que cuidase ese corazón, no quería mas.
Entonces Noemi, le cogió de las manos y le entregó el corazón de cristal y le dijo que era suyo, que después de vivir toda aquella aventura y llevarselo intacto no tenia dudas de que nadie mejor que el para cuidarlo. Desde entonces la princesa volvió a sonreír, a amar, y a brillar sus ojos con esa alegría legendaria en todo el reino, y lo hizo porque sabia que, pasase lo que pasase, siempre tendría a su pastor cuidando de su corazón.
Y colorín colorado... Este cuento ha acabado
Este cuento es muy especial ,es el regalo de un gran amigo Abel Murrillo
Gracias por escribir algo tan bonito.
besitos

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