jueves, 11 de marzo de 2010

mi soledad

Incondicional, en las noches,


ahogas el eco de mi llanto,

y, con pañuelos inservibles,

intentas secar mis lágrimas.



Impertubable, en las mañanas,

te encuentro al pie de mi cama,

y me empujas a levantarme,

para comenzar la rutina.



Durante el largo y denso día,

me acompañas a donde vaya,

no impides que me caiga,

solo purificas mis heridas.



Mientras transito mi vida,

te aferras a mí como la sombra,

solo te apartas si llega alguien,

pero, en cercanías, me vigilas.



Me acostumbre a tu presencia,

eres, de mi alma, fuerte coraza,

a veces, una insoportable mosca.

y, aunque me pese, mi gran amiga.

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