Incondicional, en las noches,
ahogas el eco de mi llanto,
y, con pañuelos inservibles,
intentas secar mis lágrimas.
Impertubable, en las mañanas,
te encuentro al pie de mi cama,
y me empujas a levantarme,
para comenzar la rutina.
Durante el largo y denso día,
me acompañas a donde vaya,
no impides que me caiga,
solo purificas mis heridas.
Mientras transito mi vida,
te aferras a mí como la sombra,
solo te apartas si llega alguien,
pero, en cercanías, me vigilas.
Me acostumbre a tu presencia,
eres, de mi alma, fuerte coraza,
a veces, una insoportable mosca.
y, aunque me pese, mi gran amiga.

Nunca estarás sola.
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